Frente a la amenaza de una guerra biológica y transgénica: UNA MANERA REAL DE CUIDARSE DE LA GRIPE PORCINA
Los medios de comunicación frente a la pandemia.- Médico disidente recomienda sí a los besos y no a los barbijos.- Contraen el virus en ciudades por consumo de transgénicos.- ¿Quiénes son los responsables? Antecedentes de la gripe y la guerra biológica.-
Histeria, paranoia y pánico son los ingredientes de lo cotidiano, porque la vida se ha convertido en una persecución frenética de la salud que se compra y que venden los medios de comunicación, lejana a la reflexión. Como se puede observar, con barbijos, como criminales al asalto, asechando a cualquier sospechoso de gripe, circulan algunas personas en el mundo. Aunque sea paradójico, se va al mercado y se compra productos enlatados, conservas y demás comida instantánea fabricada en laboratorio, sin sospechar que en estos alimentos está lo que hace propensas a las personas a contraer enfermedades también prefabricadas, según el Jefe del Departamento de Salud Pública de la Facultad de Medicina de la UMSA, Antonio Miranda, quien considera que no es tan necesaria la máscara quirúrgica, como desenmascarar el alimento que nos envenena a diario.
“La actitud de los medios masivos ha consistido en un machaque constante”, en palabras de Víctor Ego Ducrot, construyendo un escenario de terror, reproducido a escala mundial, en lugar de un programa de comunicación orientado a la movilización social preventiva. Ernesto Carmona en su artículo La influenza ¿beneficia al Tamiflu de Donald Rumsfeld? declara que la epidemia de la gripe porcina ha levantado una cortina de hierro, a través de los medios de comunicación, para que la gente se olvide de los grandes problemas que azotan a la humanidad; por ejemplo, las catástrofes y millones de muertes que causa la distribución desigual de riquezas cada año. Por su parte, Boris Quisbert, Secretario Ejecutivo del Sindicato de Trabajadores de La Prensa de La Paz, asegura que los medios de comunicación obtienen cuantiosos réditos gracias a esta pandemia, pues reciben dinero por la publicidad de los Ministerios, farmacéuticas y otras empresas incluidas en esta “epidemia del lucro”, como la llama Silvia Ribeiro.
¡Besos sí, barbijos no!
En palabras de Roberto Giraldo, médico representante de la corriente de los disidentes del SIDA: “La felicidad, la alegría, la armonía, la tranquilidad, y otros estados como la satisfacción personal son el mejor estimulante del sistema inmunológico. Debemos, entonces, aprovechar a los artistas, músicos, pintores, teatreros, escritores, cuentachistes, bailarines, entre otros, para que con sus técnicas estimulen las emociones positivas y la espiritualidad de las personas que viven en los lugares de una posible epidemia”. Nadie necesitaría de máscaras quirúrgicas ni de antibióticos. Todo contagio podría ser neutralizado por unos sistemas inmunológicos saludables que cada persona tendría. Pensar que el origen de las enfermedades está en los agentes infecciosos, dejando de lado el interior del ser humano, es la peor inversión de la medicina moderna, como lo explica científicamente la Trilogía Analítica (Ciencia, Filosofía, Teología).
Recomendaciones de higiene y fabricación de vacunas poco o nada ayudan a mantener a salvo a la población de un posible contagio, arguye Antonio Miranda, pues los virus mutan constantemente y las vacunas duran para ese tiempo. Por su lado, Silvia Ribeiro, en su nota Microbios, gripe y puercos transnacionales sostiene al respecto que: “Las campañas de desinfección masiva y el aumento de uso de antibacteriales eliminan los microorganismos más débiles, dejan espacio a los más resistentes y obligan a los virus a mutar más rápido”.
Propensos al virus
Ribeiro destaca que las ciudades son lugares ideales para la “transmisión en gran escala” del virus de la gripe porcina, como para la venta de medicamentos de las transnacionales. Desde su posición, Miranda explica su teoría del surgimiento de enfermedades como el ébola, el dengue, la gripe porcina, entre otras, señalando que compañías transnacionales de alimentos, como Monsanto, usan la ciencia de la manipulación genética para crear alimentos transgénicos (llamada biotecnología). Es decir, supuestamente, mejoran las cualidades de un producto, por ejemplo de un tomate, insertando genes de otra especie, como de un pez. Para que el tomate logre reconocer los genes del pez, necesita partículas de ADN de virus. Este hecho podría explicar el por qué de las mutaciones de organismos de una especie a otra y por qué las personas tienden a presentar bajas defensas.
¿Y los responsables?
Alfredo Jalife-Rahme, de La Jornada, asevera que el Pentágono, el FMI y el Foro Económico Mundial de Davos tienen el control del esparcimiento del virus. Hace trece años, afirma Jalife-Rahme, se publicó un estudio Air Force 2025 en cuyo capítulo cinco se presenta un cronograma de una “historia plausible”, donde el 2009 la influenza aniquilaría a 30 millones de personas. Hace seis años la Revista Science sacó un artículo que anunciaba la mutación del virus de la gripe de América del Norte.
La revista The Economist maneja la hipótesis de que fue un “accidente” de laboratorio híbrido: militar y privado. Mientras, Víctor Ego Ducrot, en su artículo Mentiras y verdades de la gripe porcina. El montaje mediático terrorista, apunta que los dividendos pararían directamente a manos de los laboratorios Gilead Sciences Inc., dirigidos por Donald Rumsfeld, ex Secretario de Defensa de Estados Unidos, que tiene los derechos sobre el fármaco “Tamiflu”, medicamento que se usó también para paliar la gripe aviar, y como afirma Carmona, se tiene suficientes pruebas para creer que el virus de la gripe aviar fue manipulado genéticamente para que se transmitiera a los seres humanos en laboratorios farmo-terroristas del ejército de Estados Unidos, en 1976. ¿Puede tener la gripe porcina una procedencia similar?
El portal De voz en voz asegura que para mantener el monopolio, la Roche (firma autorizada por los laboratorios Gilead Sciences Inc. para comercializar el Tamiflu) decidió anunciar un programa de financiamiento antiviral con donaciones del Banco Mundial a un precio reducido. En el artículo de Ernesto Carmona se afirma que los principales consumidores del Tamiflu son las tropas de Estados Unidos para su uso obligado desde que Rumsfeld fue jefe del Pentágono.
Antecedentes de la gripe y la guerra biológica
Marta Villaizán en su nota Gripe porcina: El fiasco de 1976, ante el anuncio de una vacuna contra el virus de la gripe porcina, destaca que no es la primera vez que se inventa una vacuna contra un virus creado en un laboratorio de armas biológicas. Cita un fragmento del informe presentado por el Departamento de las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos al Congreso en 1960: “La guerra biológica es mejor alternativa que la guerra explosiva que destruye a las personas, pero también arruina sus posesiones materiales como edificios y máquinas… A gran escala, sin ayuda de epidemias, la guerra biológica también podría ser utilizada como la forma de afectar a una población grande”, añade.
En 1994, apunta Marta R. Villaizán, el Departamento de la Defensa admitió la existencia de programas de experimentación biológica durante la Guerra Fría. Por su parte, Pat Mooney, del ETC Group, en su libro Erosión, Transformación y Concentración corporativa en el siglo 21, explica que, entre 2009-2010, en el escenario industrial se comercializará la nanotecnología y su convergencia con la biotecnología, a través de la implantación de nuevos virus y bacterias para convertirlos en armas, mismos que estarían operando etnobombas, entre el 2005-2010.
Mientras en otras partes del mundo se analiza el tema de la guerra biológica como una realidad, en Bolivia se siguen combatiendo enfermedades hechas en Estados Unidos con medidas de higiene. La dependencia científica y tecnológica hace que en Bolivia no se pueda hacer un análisis para establecer qué es la Gripe A H1N1 y cómo combatirla. La biotecnología en el país se reduce al comentario de las investigaciones en laboratorios de países desarrollados. El Sistema de Salud se limita a repetir disposiciones de la OMS. La red de medios masivos se expande matizando y reproduciendo la información oficial, sin establecer la posibilidad de un debate público sobre el tema, si no sacando provecho mercantil a partir del sensacionalismo.

Mooney apunta que: “No es preciso ser un halcón para entender que la sociedad necesita protegerse contra las armas biológicas. La conjunción nano y biotecnológica no sólo significa, como sugieren los militares de Estados Unidos, la “muerte a distancia”: anuncia la muerte de la distancia”. Entonces queda la pregunta: ¿Los transgénicos pueden ser parte de la guerra biológica? Por qué no, si en palabras de Mooney los gigantes farmacéuticos son también los gigantes de la agricultura, los ‘genios’ que inventaron la primera generación de transgénicos.
Histeria, paranoia y pánico son los ingredientes de lo cotidiano, porque la vida se ha convertido en una persecución frenética de la salud que se compra y que venden los medios de comunicación, lejana a la reflexión. Como se puede observar, con barbijos, como criminales al asalto, asechando a cualquier sospechoso de gripe, circulan algunas personas en el mundo. Aunque sea paradójico, se va al mercado y se compra productos enlatados, conservas y demás comida instantánea fabricada en laboratorio, sin sospechar que en estos alimentos está lo que hace propensas a las personas a contraer enfermedades también prefabricadas, según el Jefe del Departamento de Salud Pública de la Facultad de Medicina de la UMSA, Antonio Miranda, quien considera que no es tan necesaria la máscara quirúrgica, como desenmascarar el alimento que nos envenena a diario.
“La actitud de los medios masivos ha consistido en un machaque constante”, en palabras de Víctor Ego Ducrot, construyendo un escenario de terror, reproducido a escala mundial, en lugar de un programa de comunicación orientado a la movilización social preventiva. Ernesto Carmona en su artículo La influenza ¿beneficia al Tamiflu de Donald Rumsfeld? declara que la epidemia de la gripe porcina ha levantado una cortina de hierro, a través de los medios de comunicación, para que la gente se olvide de los grandes problemas que azotan a la humanidad; por ejemplo, las catástrofes y millones de muertes que causa la distribución desigual de riquezas cada año. Por su parte, Boris Quisbert, Secretario Ejecutivo del Sindicato de Trabajadores de La Prensa de La Paz, asegura que los medios de comunicación obtienen cuantiosos réditos gracias a esta pandemia, pues reciben dinero por la publicidad de los Ministerios, farmacéuticas y otras empresas incluidas en esta “epidemia del lucro”, como la llama Silvia Ribeiro.
¡Besos sí, barbijos no!
En palabras de Roberto Giraldo, médico representante de la corriente de los disidentes del SIDA: “La felicidad, la alegría, la armonía, la tranquilidad, y otros estados como la satisfacción personal son el mejor estimulante del sistema inmunológico. Debemos, entonces, aprovechar a los artistas, músicos, pintores, teatreros, escritores, cuentachistes, bailarines, entre otros, para que con sus técnicas estimulen las emociones positivas y la espiritualidad de las personas que viven en los lugares de una posible epidemia”. Nadie necesitaría de máscaras quirúrgicas ni de antibióticos. Todo contagio podría ser neutralizado por unos sistemas inmunológicos saludables que cada persona tendría. Pensar que el origen de las enfermedades está en los agentes infecciosos, dejando de lado el interior del ser humano, es la peor inversión de la medicina moderna, como lo explica científicamente la Trilogía Analítica (Ciencia, Filosofía, Teología).
Recomendaciones de higiene y fabricación de vacunas poco o nada ayudan a mantener a salvo a la población de un posible contagio, arguye Antonio Miranda, pues los virus mutan constantemente y las vacunas duran para ese tiempo. Por su lado, Silvia Ribeiro, en su nota Microbios, gripe y puercos transnacionales sostiene al respecto que: “Las campañas de desinfección masiva y el aumento de uso de antibacteriales eliminan los microorganismos más débiles, dejan espacio a los más resistentes y obligan a los virus a mutar más rápido”.
Propensos al virus
Ribeiro destaca que las ciudades son lugares ideales para la “transmisión en gran escala” del virus de la gripe porcina, como para la venta de medicamentos de las transnacionales. Desde su posición, Miranda explica su teoría del surgimiento de enfermedades como el ébola, el dengue, la gripe porcina, entre otras, señalando que compañías transnacionales de alimentos, como Monsanto, usan la ciencia de la manipulación genética para crear alimentos transgénicos (llamada biotecnología). Es decir, supuestamente, mejoran las cualidades de un producto, por ejemplo de un tomate, insertando genes de otra especie, como de un pez. Para que el tomate logre reconocer los genes del pez, necesita partículas de ADN de virus. Este hecho podría explicar el por qué de las mutaciones de organismos de una especie a otra y por qué las personas tienden a presentar bajas defensas.
¿Y los responsables?
Alfredo Jalife-Rahme, de La Jornada, asevera que el Pentágono, el FMI y el Foro Económico Mundial de Davos tienen el control del esparcimiento del virus. Hace trece años, afirma Jalife-Rahme, se publicó un estudio Air Force 2025 en cuyo capítulo cinco se presenta un cronograma de una “historia plausible”, donde el 2009 la influenza aniquilaría a 30 millones de personas. Hace seis años la Revista Science sacó un artículo que anunciaba la mutación del virus de la gripe de América del Norte.
La revista The Economist maneja la hipótesis de que fue un “accidente” de laboratorio híbrido: militar y privado. Mientras, Víctor Ego Ducrot, en su artículo Mentiras y verdades de la gripe porcina. El montaje mediático terrorista, apunta que los dividendos pararían directamente a manos de los laboratorios Gilead Sciences Inc., dirigidos por Donald Rumsfeld, ex Secretario de Defensa de Estados Unidos, que tiene los derechos sobre el fármaco “Tamiflu”, medicamento que se usó también para paliar la gripe aviar, y como afirma Carmona, se tiene suficientes pruebas para creer que el virus de la gripe aviar fue manipulado genéticamente para que se transmitiera a los seres humanos en laboratorios farmo-terroristas del ejército de Estados Unidos, en 1976. ¿Puede tener la gripe porcina una procedencia similar?
El portal De voz en voz asegura que para mantener el monopolio, la Roche (firma autorizada por los laboratorios Gilead Sciences Inc. para comercializar el Tamiflu) decidió anunciar un programa de financiamiento antiviral con donaciones del Banco Mundial a un precio reducido. En el artículo de Ernesto Carmona se afirma que los principales consumidores del Tamiflu son las tropas de Estados Unidos para su uso obligado desde que Rumsfeld fue jefe del Pentágono.
Antecedentes de la gripe y la guerra biológica
Marta Villaizán en su nota Gripe porcina: El fiasco de 1976, ante el anuncio de una vacuna contra el virus de la gripe porcina, destaca que no es la primera vez que se inventa una vacuna contra un virus creado en un laboratorio de armas biológicas. Cita un fragmento del informe presentado por el Departamento de las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos al Congreso en 1960: “La guerra biológica es mejor alternativa que la guerra explosiva que destruye a las personas, pero también arruina sus posesiones materiales como edificios y máquinas… A gran escala, sin ayuda de epidemias, la guerra biológica también podría ser utilizada como la forma de afectar a una población grande”, añade.
En 1994, apunta Marta R. Villaizán, el Departamento de la Defensa admitió la existencia de programas de experimentación biológica durante la Guerra Fría. Por su parte, Pat Mooney, del ETC Group, en su libro Erosión, Transformación y Concentración corporativa en el siglo 21, explica que, entre 2009-2010, en el escenario industrial se comercializará la nanotecnología y su convergencia con la biotecnología, a través de la implantación de nuevos virus y bacterias para convertirlos en armas, mismos que estarían operando etnobombas, entre el 2005-2010.
Mientras en otras partes del mundo se analiza el tema de la guerra biológica como una realidad, en Bolivia se siguen combatiendo enfermedades hechas en Estados Unidos con medidas de higiene. La dependencia científica y tecnológica hace que en Bolivia no se pueda hacer un análisis para establecer qué es la Gripe A H1N1 y cómo combatirla. La biotecnología en el país se reduce al comentario de las investigaciones en laboratorios de países desarrollados. El Sistema de Salud se limita a repetir disposiciones de la OMS. La red de medios masivos se expande matizando y reproduciendo la información oficial, sin establecer la posibilidad de un debate público sobre el tema, si no sacando provecho mercantil a partir del sensacionalismo.

Mooney apunta que: “No es preciso ser un halcón para entender que la sociedad necesita protegerse contra las armas biológicas. La conjunción nano y biotecnológica no sólo significa, como sugieren los militares de Estados Unidos, la “muerte a distancia”: anuncia la muerte de la distancia”. Entonces queda la pregunta: ¿Los transgénicos pueden ser parte de la guerra biológica? Por qué no, si en palabras de Mooney los gigantes farmacéuticos son también los gigantes de la agricultura, los ‘genios’ que inventaron la primera generación de transgénicos.
Labels: disidentes, gripe porcina, pandemia, transgénicos, transnacionales

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